miércoles, 27 de junio de 2012
Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo que hoy nos vamos a poner morados. Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez. El espacio es tan acojedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse cómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansado de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso. El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican los recambios. Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitan más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mias lo aguantan todo. Para acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que lo disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirme a mí. Y lo de dar explicaciones, déjalo para el señor Stevenson. El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura. Dime que tienes toda la vida, y yo voy pidiendo presupuestos. Dime que intentaremos toda una vida e iré enconfrando mis nunca más.
lunes, 4 de junio de 2012
Lo prometido es deuda, y aquí lo tienes.. Te dije que te escribiría algo por tu cumpleaños y así va a ser, para empezar quiero desearte un feliz cumpleaños y que disfrutes al máximo que los dieciocho no se cumplen todos los días, también darte las gracias or estos dos años a mi lado, como sabes nos conocíamos desde que eramos unas mocos, pero la relación no era la de ahora, eramos unas crías y no sabíamos valorar lo que teníamos en todo momento, por eso me alegro de haber estado a tu lado durante este tiempo para conocer realmente como eres y lo gran persona que llegas a ser, por preocuparte por mi e intentarme sacar las mayores sonrisas posibles, por ser dos negadas en el inglés, y reírnos al máximo con tonterías, buscar siempre el punto de la gracia en todo, y tus chuletas mal sacadas... Gracias por el viaje a praga, fue increíble gracias a que tu estabas allí, no por el simple echo de la caída (cosa que marcó por completo el viaje) si no por estar constantemente a mi lado, y hacérmelo pasar tan increíblemente bien.
Como sabes en poquito tiempo hemos vivido mucho, pero te puedo afirmar que todavía queda mucho más.
Como sabes en poquito tiempo hemos vivido mucho, pero te puedo afirmar que todavía queda mucho más.
Felices dieciocho bonita. Te quiere.. Andrea
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
